Los espectáculos de Margarita Xirgu

28.08.2015 - 14:42

Obras dirigidas por Margarita Xirgu en la Comedia Nacional entre 1949 y 1967

En junio de 1949, la Comisión de Teatros Municipales, aprobaba el repertorio para la segunda etapa de ese año.

La Celestina de Fernando de Rojas, en versión de Ricardo José Morales, integraba la selección.

Fue con esta obra estrenada en el Solís, el 28 de octubre, que Margarita Xirgu hizo su debut como directora de la Comedia Nacional. 

La Celestina, en una acción en prosa o novela teatral. Es la obra más importante, sin discusión alguna, de la literatura medioeval española, que refleja ya, del todo, el espíritu renacentista y es la base más firme de la dramática española.

Es un poema de amor, de exaltación y desesperación. No es obra picaresca, sino tragicomedia, como bien se la ha clasificado, exponente moral, con un conflicto trágico, que anticipa, Romeo y Julieta, de Shakespeare.

La expectativa del público que conocía ya a Margarita, fue manifiesta, el estreno se hizo a sala llena.

La crítica se ocupó naturalmente del estreno ya que despertaba un especial interés la capacidad de la actriz, en su papel de directora.
...La dirección escénica constituyó un acierto superior al que con un poco de pesimismo apriorístico habíamos presumido.

En El País, afirmaba que con la dirección de La Celestina, quedaba atrás todo género de dudas que pudiera merecer la capacidad de Margarita como directora.
...es una directora de primer orden. Sin duda como tal no raya a la altura que alcanza como intérprete, sin duda la actriz es genial y parecería exagerado calificarla de igual modo en su gestión directriz.
En un artículo posterior del mismo diario, se centraba la atención, en la interpretación de Margarita en el papel de Celestina ...hablemos ahora de esas formidables escenas en que el genio de la actriz resplandece. (...) el diálogo con Parmeno del primer acto, cuando le aconseja amistad con Sempronio, expresado con tonos bajos de una sensualidad envolvente, con una sugerencia magistral en las pausas, en las miradas, en los ademanes cortados; el episodio en casa de Arensa, en que su vivacidad y su jocundo desenfado adquieren tan exacto tono; su segunda entrevista con Melibea, cuando reza en sus oídos la letanía de amor y se desliza por la escena como una figura siniestra; y finalmente, el cuadro del asesinato, quizás el momento cumbre de su trabajo, por las sutilísimas transiciones de tono y gesto con que detalla el proceso de su personaje de la confianza al terror animal, pasando por la sospecha, el ardid, el desafío, la furia y la desesperación.

Así como la prensa en forma unánime reconoció la calidad de la labor de la directora y actriz, reconoció también los logros alcanzados por el elenco, su capacidad para comprender el texto y componer sus papeles. 
Se destacaron especialmente los trabajos de Enrique Guarnero como Parmeno y Alberto Candeau como Sempronio. Maruja Santullo como Elicia, Margot Cottens como Arensa, Concepción Zorrilla en Melibea y Horacio Preve como Calixto. Al igual que el resto del elenco en los papeles menores. 
Una mención aparte mereció la armonía entablada entre la directora y el escenógrafo, el Arquitecto César Martínez Serra que logró en la realización de Enrique Lázaro, una escenografía de excelente calidad estética y perfectamente adaptadas a las necesidades escénicas señaladas por Xirgu. 
El vestuario, de Martínez Serra, hermoso y teatral, y una iluminación cuidadosa, contribuyeron al éxito logrado.
Desde El Día, se señalaba que la puesta en escena de La Celestina, era ...un magnífico triunfo de la gran actriz española y de nuestro teatro oficial.
Al igual que el resto de la prensa, coincidía, sin duda, en la calidad del trabajo alcanzado, a la vez que se hacía eco de ...comentarios acertados -por el contenido de algunas escenas o expresiones- que señalan inconveniente ese espectáculo, por lo menos para ciertos sectores del público, en particular para los menores o adolescentes.
Sin pretender censurar la obra o parte de ella, como desde algunos sectores del público se hizo, sugería, el responsable del artículo, la conveniencia de una discreta advertencia al público en general...

Esa misma preocupación la tuvieron los integrantes de la Comisión de Teatros Municipales, cuando con motivo de la gira a Buenos Aires en 1956, César Farell planteó si era o no, oportuno incluir esta obra en el repertorio, ...ya que la misma podría significar cierto retraimiento del público debido a cierta sensibilidad especial de un sector numeroso del público argentino.
Coincidieron con ese criterio Carlos Etchegaray y Julio Caporale Scelta. 
Justino Zavala Muniz, manifestó que había tenido en cuenta este aspecto, pero que se debía esperar las repercusiones de la prensa y el público bonaerense al conocerse el repertorio, para resolver la inclusión o no de la obra en el mismo. Al mismo tiempo se ofrecía para señalar algunas de las partes del texto que podían omitirse, sin que por ello fuese traicionado el pensamiento del autor, ... ni la integridad temática y conceptual de la obra. Propuesta que fue aceptada por los integrantes de la Comisión. 


1950: SHAKESPEARE, BENGOA Y GARCÍA LORCA

Al año siguiente Margarita estrenaba entre julio y diciembre tres obras importantes: Romeo y Julieta, de Shakespeare, La Patria en Armas, del uruguayo Juan León Bengoa y Bodas de Sangre de Federico García Lorca.
Con La Patria en Armas, la Comisión de Teatros Municipales se sumaba a los diversos homenajes que el país tributaba a la figura de José Artigas en el centenario de su muerte.

El Centenario de Artigas está dando lugar a distintas conmemoraciones con las que entidades públicas o privadas del país señalan la adhesión a la más clara e insigne figura de nuestra nacionalidad...
...en tan excepcional ocasión y teniendo en sus manos - la Comisión de Teatros Municipales - un organismo de tanta importancia interpretativa y de tanto prestigio popular como la Comedia Nacional, está no sólo la posibilidad sino también el deber de ofrecer su homenaje por medio de su conjunto artístico, llevando a escena una pieza de tema artiguista. La función cultural de la Comedia Nacional tiene aquí un motivo estricto y nobilísimo para manifestarse y para dar, con la dignidad condicente, una versión de amplia responsabilidad democrática y de firme valor artístico.

Julio Caporale Scelta, Vocal de la Comisión, propuso llevar a escena La Patria en Armas del Dr. Bengoa, por entender que el autor, revelaba en esta obra de su talento dramático. ...El enfoque o los enfoques de los distintos momentos de la vida de Artigas que integran la pieza constituyen aciertos rotundos y que pueden dar lugar al lucimiento de los integrantes de la Comedia Nacional y a una expresión brillante de todos las posibilidades con que cuenta el cuerpo escénico y sus distintos colaboradores.

Dadas las características y el objetivo principal de la obra, la prensa se ocupó notablemente de ella a través de extensos artículos, que reflejan un estilo y un lenguaje que hoy parecen excesivos. 
Algún medio de prensa, señaló que el texto de Bengoa no había logrado sacar a Artigas de su pedestal para darle su dimensión humana y en ese sentido puede decirse que la crítica tampoco ayudó a hacerlo. 
Crítica que fue unánime en destacar la sobriedad y el conocimiento del oficio con que Bengoa abordó algunos de los más importantes momentos de la vida política de Artigas, en una obra desarrollada a través de doce cuadros. 
Esa unanimidad no se mantuvo, sin embargo, en lo que respecta al valor teatral de la misma, donde las opiniones fueron diversas. 
Más allá de las críticas, el autor fue premiado por Casa del Teatro, como el mejor autor teatral del año 1950, en marzo del año siguiente. 
Para el cronista de El Día, La Patria en Armas tuvo un carácter eminentemente teatral, donde cada cuadro es en sí mismo una miniatura brillantemente cincelada y su remate acusa siempre la presencia del hombre de teatro que hay en Bengoa.
Otras opiniones cuestionaban la falta de unidad en el desarrollo y en la acción.
Aún reconociendo algunos momentos de interés, se señalaba que la obra demasiado larga terminó fatigando al público que llenaba la sala del Solís.
Se reconocía el homenaje, pero se señalaba la ausencia del teatro.
Las coincidencias se vuelven a encontrar al valorar la labor de la directora de esta difícil obra.
Margarita Xirgu tuvo a su cargo la ingrata y enorme tarea de poner en marcha este pesado engranaje de grandes figuras históricas y lo hizo con toda la inteligencia y todos los recursos de que ella es capaz. No dejó escapar ninguna oportunidad para dar relieve y vigor a sus personajes y cuando no podía con ellos recurría a la plástica y a ese admirable sentido de la composición que puede convertir en un placer la inmovilidad desesperante de una escena.
La dirección de esta obra debió ser para ella un gran desafío, seguramente un gran esfuerzo, que le permitió mostrarse al público uruguayo como directora de escena verdaderamente competente. 
La prensa destacó, la calidad de la escenografía, realizada por José Echave sobre bocetos de José Luis Zorrilla de San Martín, que la Comisión de Teatros le encargó especialmente para esta puesta en escena, así como las ilustraciones musicales de Luis Cluzeau Mortet y los aciertos del vestuario.

La temporada del ?50 se cerró con Bodas de Sangre, de la que se hicieron cuarenta y una representación. 
Un texto entrañable para Xirgu, que tuvo a su cargo, no sólo la dirección, sino también su rol protagónico, lo que significó un doble motivo de atracción para el público.

La prensa hacía referencia a las casi inevitables comparaciones con versiones anteriores conocidas por el público, alguna de las cuales habían estado a cargo de la propia compañía teatral de la ahora directora de la Comedia. 
Se trataba de una difícil tarea para un elenco joven, incluso según la opinión de algunos críticos, superior a sus posibilidades. 
Pesaba además sobre él la presencia vigorosa y el dominio absoluto de la escena de Margarita, que casi necesariamente opacaría al resto del elenco. 
La Mañana, comentaba la magistral actuación de la protagonista, al tiempo que advertía que en su papel de directora no había logrado adentrar al elenco en el clima de la obra. El resultado fue un trabajo anodino.
Criterio éste que no fue compartido por otros especialistas, que por el contrario señalaban: La presencia de una maestra y guía tan segura como Margarita Xirgu, en la dirección, ha logrado ese feliz resultado, dando a cada uno de los intérpretes las indicaciones precisas de acento y de movimiento, logrando en máximo rendimiento de todos y, en más de un caso, una evidente superación de sus posibilidades previsibles.
En cuanto a los trabajos individuales, sobresalió en su actuación China Zorrilla en su papel de la Novia, Maruja Santullo como Mujer de Leonardo, Carmen Casnell como la Suegra, Enrique Guarnero como Leonardo, Horacio Preve en el papel del Novio, y los trabajos de Héctor Cuore y García Barca. 
En síntesis, para el crítico de El Día, un muy buen desempeño del elenco, una dirección exigente y lúcida, un espectáculo acorde a las expectativas que en él se habían puesto.


LAS OBRAS DE 1951

El 1º de marzo de 1951, asumía la presidencia de la República el Dr. Andrés Matrínez Trueba.
El año estuvo signado para los uruguayos por las discusiones en torno a la reforma constitucional. Los dirigentes políticos iniciarían reuniones para llevar adelante un proyecto reforma de la Constitución, basada en el ejecutivo colegiado. 
Aprobado el proyecto por las Cámaras y sometido a referendo (16.12.51) el proyecto obtuvo la ratificación de la ciudadanía. La nueva Constitución entraría en vigencia en enero de 1952.
En lo Municipal, implantada la colegialización, el Intendente fue sustituido por un Concejo Departamental de siete miembros en Montevideo, cinco en los demás departamentos. Los miembros de los Concejos responderían a los lemas mayoritarios. 
Cuatro y tres en Montevideo; tres y dos en los demás departamentos. 
Del Concejo Departamental de Montevideo, dependería la Comedia Nacional.

En 1951, Margarita dirigió Intermitencias, de María de Monserrat, obra premiada por el Ministerio de Instrucción Pública en el año anterior y estrenada el 22 de junio; La loca de Chaillot, de Jean Giraudoux, el 10 de agosto y Orfeo, del uruguayo Carlos Denis Molina, el 16 de noviembre.
Las tres obras se presentaron en el Teatro Solís.

La loca de Chaillot, había sido estrenada en París, en diciembre del 1945 por Louis Jouvet, con un elenco de cincuenta y ocho actores en el Théatre de l?Athénée.
Giraudoux con esta obra, intentó llegar a un amplio espectro de público, haciendo un enjuiciamiento de la sociedad, ingenioso pero no profundo según lo expresó desde el semanario Marcha el crítico Carlos Martínez Moreno.
...una ocasión de expresarse y expresar la mayor cantidad de cosas posibles...a través de personajes más o menos pintorescos del París suburbano.
La versión de la Comedia Nacional contó con un reparto de cuarenta y dos intérpretes pertenecientes al elenco estable y alumnos de la Escuela Municipal de Arte Dramático, a los que la directora no logró darles las pautas justas para definir los personajes.
A pesar de lo cual el desempeño general fue correcto. 
Margarita, en el papel protagónico, favorecida en la caracterización física, no logró componer el personaje ... hay que agregar que en los tonos bajos, su voz se perdió totalmente..
El texto traducido para esta versión por Roberto Tálice, fue considerado por el crítico de Marcha penosamente inepto.

Orfeo de Denis Molina, obra aceptada por el jurado de pre selección de obras de autores nacionales, integrado por delegados del Círculo de la Crítica, Asociación de Autores del Uruguay, Casa del Teatro, Sociedad Uruguaya de Autores y Federación de Teatros Independientes y al obtener cuatro votos en cinco de la Comisión de Lectura de los Teatros Municipales, integró el repertorio de ese año. 
La crítica especializada se ocupó de ella en los distintos medios de prensa de la capital.
No es aquí el momento de recoger la visión de los críticos sobre la obra misma, sino reseñar el desempeño de Margarita Xirgu como directora.
Desde ese punto de vista, Martínez Moreno, señalaba que Xirgu atiesó a los actores en sus personajes en el intento de darle a la obra un tono de tragedia, pausada y enfática... que acentuaba las carencias del texto.
Sobre este último aspecto, coincidían algunas otras opiniones sin dejar de señalar que se estaba frente a un autor de talento que está dando sus primeros pasos en el difícil terreno del teatro...y por ello debía extremarse la prudencia al evaluarlo. En el mismo artículo se destacaba el evidente esmero de la directora, sugiriendo algunos ajustes, Orfeo pedía tal vez una recitación más tenue, menos intensa -y decididamente más irónica en las escenas de la corte- pero la interpretación ofrecida es legítima, desde que no contradice su esencia, y en cambio acentúa considerablemente su poder de comunicación escénica.
Se destacaba la madurez escénica que iban ganando Horacio Preve y Concepción Zorrilla, responsables en esta obra de los papeles protagónicos.
En el diario Acción se señalaba, que las dificultades de la obra y la versión de Denis Molina, habían sido eficazmente salvadas por Xirgu, logrando el equilibrio en un elenco voluminoso, del cual cada integrante hizo justicia a su papel requerido de una orientación y un procedimiento asaz diferente de las tareas comunes.


AÑO 1952: TARTTUFO Y EL MALENTENDIDO

El 16 de mayo de 1952, en el Teatro Solís se presentaba Tartufo una de las obras maestras del teatro francés y universal. 
En principio la versión de la Comedia, contaba con una fortaleza dada por la traducción del escritor uruguayo Carlos M. Princivalle, realizada en los años?30.
La traducción tenía categoría de cosa juzgada, habiendo recibido un juicio especialmente elogioso del comediógrafo español Jacinto Benavente. 
Princivalle (...) comprendiendo su enorme responsabilidad artística, sigue invariablemente la línea de acción, respeta escrupulosamente las situaciones y realiza con toda habilidad e inteligencia - cosa tanto más difícil por tratarse de una comedia en verso - el trabajo de poner al día un vocabulario del siglo de Luis XIV, conservando el ambiente de la misma, de manera que los personajes, pintados a lo vivo, no pierdan matices o calidades originales.

Como en otras obras del repertorio universal, que el público uruguayo conocía a través de las interpretaciones de elencos extranjeros que llegaban con regular asiduidad a los escenarios de Montevideo, la responsabilidad que recaía sobre la dirección y el elenco fue casi tan grande como la que asumió Princivalle al traducir la obra. El resultado fue elogiado por la crítica.
Los inobjetables resultados fueron atribuidos a diversos factores, entre ellos, al trabajo de un elenco que iba ganando en disciplina y madurez, logrando dar una representación armónica; la evidente preocupación y lucidez de la dirección de Xirgu, quien se propuso servir al texto, y no tomarlo como pretexto para una 'mise-en-scene' virtuosística o como libreto de un espectáculo.
Una dirección parca pero eficiente, gracias a la cual se logró esa ya mencionada armonía en el elenco.
Más de cien representaciones se hicieron de esta versión de Tartufo.
A juicio de Antonio Larreta, responsable de este artículo, fue la sensata decisión de la Comisión de Teatros Municipales de elegir una obra no tan sólo por la obra en sí, sino por su adecuación cabal al elenco. Tartufo, encuentra en la Comedia un reparto lógico, y puede apoyarse, firmemente, en las cuatro o cinco figuras centrales. Ojalá los que seleccionan el repertorio tengan en cuenta este resultado y perseveren en el nuevo criterio.
Un capítulo aparte merece el juicio con que la crítica especializada juzgaba, los desaciertos y lo errático del repertorio que, a lo largo de los años llevó a pesar de los directores y del elenco, a muchos de los más visibles fracasos de la Comedia.
Uno de esos fracasos fue la segunda de las obras que Xirgu dirigió en ese año de 1952, El Malentendido, de Albert Camus.
En su versión original la obra se había estrenado en Paris en el Théatre de Mathurins, en 1944, con María Casares en el papel de Martha y Marcel Henand como director de escena, quién encarnó además el papel de Jan.
La obra escrita durante los años de la Segunda Guerra, deja traslucir la barbarie, que envolvía a Europa y a la sociedad toda, enajenándola.
El argumento se basó en un hecho policial de extrema crudeza, ocurrido en Bohemia en esos años. El título hace referencia al asesinato de un joven, que vuelto a su casa después de años de ausencia, es asesinado por su madre y su hermana, que no lo reconocen, con el fin de robarlo, revelándose luego la identidad del forastero.
Las dos mujeres sólo ven en el dinero el medio de conquistar sus objetivos vitales. Para la hija era hacer un viaje hacia el mar.
Esta obra ya la había puesto en escena Margarita en Buenos Aires, con su propia Compañía en mayo del ?49 con éxito de crítica La expresión justa, la armonización de los tonos, los silencios elocuentes, el desplazamiento de las figuras, todo está regido por la inteligencia vigilante de Margarita, que cuidó de los menores detalles, para darle al conjunto el patetismo alucinante y la sugestión irresistible. (*XXII)
El criterio de la Municipalidad de Buenos Aires, fue otro, obligando a levantar la obra a tres días del estreno por entender que la crudeza del texto no la hacía apta para la escena. Censura que generó el rechazo de Argentores, de la Sociedad Argentina de Escritores y del propio Albert Camus, quién lo expresaba en una carta dirigida a la actriz, disolviendo ésta, su Compañía. 
Es en esos días que la Comisión de Teatros Municipales le ofrece a Margarita la dirección de la EMAD. 
Carlos Martínez Moreno, desde el semanario Marcha, señalaba que Camus apenas había retocado la crónica policial. El texto, sostenía, estaba falto totalmente de inventiva teatral, sin interés dramático que ameritase su inclusión en el repertorio de la Comedia.
La dirección le mereció al crítico diversas objeciones. Por un lado, un exceso de melodramatismo, por otro, la incapacidad o falta de cuidado de la dirección para marcar los papeles Maruja Santullo en el papel de la hija y el de Estela Castro en el papel de la la mujer del forastero, que se alejaron del texto y de lo que señalaba el autor. Enrique Guarnero en el papel de Jan, el forastero, realizó un trabajoformalmente correcto sin acercarse, tampoco, a su personaje.
Como actriz, en cambio Margarita Xirgu -pese a su registro actual de voz, demasiado bajo, inaudible en algunos momentos y desde algunos rincones del teatro- salvó muy bien sus responsabilidades, y supo hacer de su personaje lo más convincente del reparto, enriqueciéndolo con gestos que expresaban sus vacilaciones, su cansancio, su desaliento, su tranquila sumisión a la muerte propia cuando descubre el filicidio.
En síntesis, no interesó dramáticamente, no se mostró un trabajo aceptable del elenco, hecha la excepción de Margarita. 
A juicio del crítico, El Malentendido podía convertirse en uno de los puntos más bajos de la temporada, como efectivamente lo fue, debiendo recurrirse a reposiciones debido a su fracaso.


LOS TRABAJOS DE 1953

Con Fuenteovejuna, de Lope de Vega, en versión y dirección general de Margarita, se inició la temporada 1953.
La obra se presentó el 20 de enero en el Teatro Municipal del Parque Rivera. 
Un proyecto muy ambicioso, que contó con los auspicios de la Comisión Nacional de Turismo y del que participaran junto al elenco de la Comedia, la Banda Municipal de Montevideo, dirigida por el Maestro Bernardo Freire López el Coro Municipal, dirigido por el Maestro Kurt Pahlen, alumnos de la EMAD y numerosos extras.
En los días previos, la prensa, anunciaba el espectáculo destacando no sólo lo acertado de la elección de este clásico, sino además el esfuerzo que significaba de los distintos organismos para ofrecer la obra en el Teatro del Parque Rivera.
Fiel al espíritu de la Comisión, de llevar el teatro a sectores cada vez más amplios de público, las localidades tendrían un único precio fijado en $1.10, previéndose servicios especiales de transporte que saldrían desde la Plaza Independencia hacia el Parque Rivera. 
La crítica destacó los logros del elenco y dirección, la solidez alcanzada por el elenco y el entendimiento logrado entre la directora y los más de sesenta actores del reparto y las casi doscientas personas que intervinieron en el espectáculo.
La Comisión de Teatros Municipales igualmente satisfecha con el éxito de público y crítica de la obra, felicitaba especialmente a Margarita Xirgu por la dirección del espectáculo, haciendo extensiva las felicitaciones al elenco, alumnos de la EMAD, Coro y Banda Municipal.
Esta puesta en escena, se convirtió sin duda, en un hito en la historia de la Comedia. 
El segundo de los estrenos a cargo de Xirgu, sin embargo, no tuvo la misma acogida de la crítica. El Abanico de Carlo Goldoni, es una comedia de tono farsesco en torno al abanico del título que llega a manos de quien no es la real destinataria. Reconociendo que la dirección logró darle el tono y el movimiento que exige la obra, algunos críticos consideraron que la inclusión del título en el repertorio de la Comedia, no obedeció a otro propósito que presentar una obra de reparto. Se señaló el escaso interés que la misma podía tener para el espectador del siglo XX.
En este último aspecto, el público demostró lo contrario, la obra alcanzó prácticamente a las ochenta representaciones, presentándose en Montevideo y en el interior en las ciudades de Melo, Rocha, Salto y Paysandú.
En 1955, en la gira a Santiago de Chile, El Abanico, se incorporó a los títulos que llevó el elenco, como se hizo al año siguiente en oportunidad de la gira a la Argentina.
Merece destacarse del año 1953 entre las giras que se hicieron por el interior del país, la presentación de la Comedia Nacional en el Teatro Larrañaga de la ciudad de Salto.
La ocasión permitió a la compañía participar en la inauguración de un monumento a Federico García Lorca, representando el Romance de la Luna, la escena del bosque de la Novia y Leonardo y la escena final de la Madre de Bodas de Sangre.
Concepción Zorrilla, China Zorrilla, como el público la conoce, recuerda un momento imborrable de ese homenaje que se hizo a García Lorca.
Margarita Xirgu profundamente emocionada, no pudo contener sus lágrimas en aquel día en que se recordaba a su entrañable Federico. Algunos vecinos reunidos espontáneamente al homenaje, ante las lágrimas de la actriz, confundieron su pena, entendiendo que lloraba por la muerte de su hijo. Algunos de ellos a su paso, se le acercaron para darle respetuosamente el pésame.


1954: LA OCTAVA TEMPORADA

En 1954, la temporada de la Comedia, se inició el 11 de febrero con El Alcalde de Zalamea, de Pedro Calderón de la Barca, en versión y puesta en escena de Margarita Xirgu.
Como en el año anterior el escenario elegido para el debut de la temporada, fue el Teatro de Verano del Parque Rivera.
La crítica señaló que se había logrado un bello espectáculo de conjunto que supera Fuenteovejuna. Sin embargo, explicaba el crítico, uno de los aspectos más objetables de la dirección fue el problema del decir y ese problema que ella había resuelto con más naturalidad y más lógica en La Celestina, Fuenteovejuna y Bodas de Sangre, sacrificando el color de una acentuación y pronunciación 'hispanoide' en aras de una mayor autenticidad de impulso y expresividad, trabó esta vez a nuestros actores con unas 'elles' y unas 'yes' a la española que no por eso hacían más castiza la prosodia y que en cambio daban dureza artificiosa al discurso. Tal vez ello y tal vez el texto mismo de Calderón que no es fácil de adaptar a las características de nuestro elenco, hicieron que las labores individuales carecieran del relieve que esos mismos actores han sabido dar en otros papeles.
En la evaluación individual, destacó el trabajo de Alberto Candeau en el papel de Pedro dio su personaje con real inteligencia de composición y de intenciones, sacando mucho partido de sus réplicas, de su rusticidad socarrona, de su empaque no demasiado patriarcal y de esa sagacidad picaresca con que los humildes confunden a los poderosos en todo este teatro clásico español...

Guarnero hizo una de sus caracterizaciones de relieve propio (...) consiguió un retrato sabroso de don Lope sin abusar de sus recursos más conocidos y logrando matices nuevos en la expresión.

Estela Medina, a quien los directores le estaban exigiendo demasiado debido a su talento dramático, de acuerdo a la opinión del crítico, reveló en su trabajo cierta inmadurez.
Los bocetos de escenografía de Gori Muñoz, no se adecuaron a las posibilidades del escenario del Teatro Municipal del Parque Rivera, desaprovechándose y pecando de una excesiva horizontalidad, lo que convirtió a Margarita en la verdadera protagonista que supo armar un espectáculo de jugoso movimiento escénico, aprovechando los amplios desplazamientos laterales... que le permitió usar el escenario, a pesar de la poca funcionalidad de decorado.
La realización de la escenografía, a cargo de José Echave, estuvo bien realizada. 
En síntesis, la directora logró una corrección homogénea en el largo reparto y en las dispares aptitudes que debió manejar. Pero corrección no es brillo... y estuvo ausente, señaló el crítico, el virtuosismo que el teatro pide a los intérpretes.
El segundo y último título que Margarita Xirgu dirigió en el ?54, fue Macbeth de William Shakespeare.


CROMMELYNCK Y TIRSO DE MOLINA EN 1955

Con Calor y Frío o La idea del Señor Dom, de F. Crommelynck, en traducción de Roberto Tálice, Margarita inicia su trabajo de dirección del año 1955.
...una farsa violenta y audaz y tan sorprendente como todo el teatro del ilustre escritor belga. Así se presentaba la obra y a su autor al público montevideano.
La Mañana, consideró que la obra había quedado a medio camino. Los fundamentos del crítico se apoyaban en que si bien la Comedia contaba con actores y actrices de probadas condiciones, carecía de una primera actriz, lo suficientemente idónea por experiencia y temperamento para encarnar el papel de la heroína, objetando a la dirección haber llevado a escena la obra sin considerar este aspecto, por cierto importante. 
El papel protagónico, lo tuvo a su cargo Estela Castro. A quién se le señaló que había carecido de la profundidad que el autor pedía para la obra, sin demérito de sus condiciones, que las ha demostrado otras veces.
Acertado -sumamente correcto- el trabajo de Concepción Zorrilla, Estela Medina y Armen Siria, no así, el de los actores que integraron el reparto: Horacio Preve; Eduardo Prous; Enrique Guarnero y Juan Jones. 
Un estreno que pudo obviarse, según el responsable de este artículo, debido a la falta de madurez de algunos de los integrantes del reparto.
La escenografía de José Echave, se consideró acertada, muy colorida y sugerente.
Don Gil de las calzas verdes, fue en ese año otra puesta en escena de Margarita Xirgu, incorporando así al repertorio de la Comedia, una obra de Tirso de Molina, representante

 

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